Los emails valen como prueba

Gracias a la providencia dictada por el juez Jose Castro, quien instruye el caso Urdangarin, en la cual dá por auténticos los correos electrónicos aportados por Diego Torres, el ex-socio de Iñaqui Urdangarin y Duque de Palma, se refuerza el valor probatorio de los emails.

En estos emails se hace referencia a la oferta laboral realizada por Corinna Sayn-Wittgenstein al Sr. Urdangarin.

En el año 2000, la Ley de Enjuiciamiento Civil introduce la posibilidad de aportar correos electrónicos y otros documentos en soporte digital como prueba. Hasta ese momento, la prueba documental distinguía entre:

-       escritos públicos –notariales, judiciales o administrativos– y

-       privados,

Otorgando mayor fuerza probatoria a los públicos, dado que prueban la fecha, las individuos firmantes y el hecho que documentan, en tanto que los privados sólo producían tales efectos si eran reconocidos por las partes.

El email es en principio un documento privado, dotado de determinadas particularidades, y sometido por tanto al trámite del reconocimiento de los participes. Los problemas aparecen  cuando una de las intervinientes no lo reconoce, ya sea negando la fecha, su contenido, su autor o los documentos que en el se adjuntan,

Los emails se pueden utilizar como prueba en un juicio en tanto su obtención no vulnere derechos fundamentales, bajo pena de ser considerada prueba nula de pleno derecho.

El dictamen pericial respecto el email en soporte papel no es claro completamente, pues es un elemento fácilmente manipulable. Además, normalmente al juzgado suele aportarse solo la copia en papel y las técnicas para la detección de las manipulaciones no son del todo fiables. Finalmente será el juez quien deberá valorar la prueba, pues la ley establece que si no se puede determinar pericialmente la validez de un documento, el juez lo hará según su criterio. Los peritajes informáticos practicados en caso de denuncia de manipulación de correos sólo pueden certificar el envío, el destinatario y la fecha, pero no el contenido, que es lo realmente relevante y útil a efectos del procedimiento.

Esta certificación, sólo puede hacerse si se aportan medios de prueba digital, es decir, imágenes forenses. De aportarse las pruebas forenses informáticas de los emails enviados de una de las partes a la otra o a un tercero, ya sea una empresa u organismo, se podrá certificar que el contenido de los correos estaba en el momento de su envío y recepción a partir de los rastros y del volumen de información almacenados. Igualmente sucede con los metadatos que desprenden los archivos adjuntos.

 

 

 

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